Estilos educativos

Para hablar de crianza respetuosa y de educación respetuosa (no son, exactamente, lo mismo) debemos conocer los distintos estilos educativos.
No conocerlos, puede llevar a confusiones y/o conclusiones erróneas. La más típica es la que confunde "crianza respetuosa" con laissez faire (vamos, un "haz lo que te de la gana") Por desgracia, no solo lo confunde la sociedad, en general; sino aquellos que deberían informar.

Estos estilos vienen clasificados según la educación recibida, los recursos económicos, el ambiente cultural, entre otros factores. La mayoría de veces, se aplica un estilo u otro de forma totalmente inconsciente, es decir "lo que nos sale" por cómo nos han educado a nosotros mismos.

Voy a explicaros los cuatro modelos y las posibles consecuencias de cada uno de ellos. Posibles, repito. Aún así, por suerte y gracias a mi profesión, he visto aplicar los distintos modelos... así que no os sorprendáis si afirmo o desmiento alguna consecuencia.

Estilo autoritario
Este modelo se centra en las necesidades de los padres. La comunicación es unidireccional y cerrada. Los padres dan órdenes sin explicación, restringen la autonomía de los hijos que suelen inhibirse. Es habitual el uso de castigos, amenazas y prohibiciones sin ningún tipo de razonamiento. Se exige mucho a los hijos en todos los aspectos de la vida y los padres no cambian sus técnicas de disciplina.
Las consecuencias más frecuentes son: 
  • Genera bajos niveles de autoestima, autonomía personal, creatividad y competencia social.
  • Los hijos muestran sentimientos de frustración y culpa al no estar a la altura de las exigencias de sus padres.
  • Al inhibirse, los niños tienden al conformismo y a la sumisión. Suelen ser pasivos, tímidos y viven pendientes de la aprobación de los demás.
  • De adultos pueden imitar el estilo educativo y volverse personas autoritarias.
  • Pueden sentir ansiedad por el distanciamiento emocional de sus padres.
Ejercicio de reflexión:
Aplicad en un amigo o familiar las siguientes características: Baja autoestima, timidez, frustración, conformismo con un sueldo de 450 euros/mes, sumisión ante un superior (imaginad que vuestro hijo sabe más que su superior porque tiene una formación más específica), necesidad de que todos le digan que lo hace bien... Algunos, desarrollan una personalidad, curiosamente, opuesta: parecen seguros de si mismos, pero no les gusta nada, lo critican todo... son unos haters profesionales. Otros, suelen ser tóxicos, vampiros emocionales.
¿Os gustaría tener un amigo así? ¿Un padre? ¿Os gustaría que vuestro hijo, de adulto, fuese una persona así? Si la respuesta es no, vamos por el buen camino.

Estilo democrático o asertivo
A diferencia del autoritario, éste se centra en los hijos. Los padres asertivos explican a sus hijos las razones del establecimiento de las normas, reconocen y respetan su individualidad y sus derechos, negocian mediante intercambios verbales y toman decisiones conjuntamente con ellos. En este modelo educativo, la relación padres-hijos está presidida por el respeto mutuo, la cooperación y los deberes recíprocos. Los conflictos suelen ser pocos y leves.
Posibles consecuencias:
  • Desarrollan el sentido de la responsabilidad y la asunción de las consecuencias de sus actos.
  • Les proporciona competencia social y facilidad de interacción.
  • Observan actitudes de cooperación, de toma de decisiones y respeto por las reglas.
  • Habilidades para el trabajo en equipo.
  • Desarrollan un autoconcepto realista y positivo que se traduce en un buen nivel de autoestima y autoconfianza.
  • Adquieren una elevada motivación del logro, que se manifiesta en mejores calificaciones escolares (esto es lo de menos, de verdad)
Ejercicio de reflexión: Hay que rascar un poco en las personas que, al leer esto, dirán que ellos tienen una buena autoestima y les criaron a base de gritos y castigos. Rasquemos, rasquemos un poco.

Estilo permisivo
Se basa en la tolerancia, que dicho así no debería ser malo. El control paterno es muy laxo y el nivel de exigencia muy bajo.
Los padres acceden fácilmente a los deseos de los pequeños y se muestran tolerantes ante la expresión de impulsos como la ira o agresividad del menor.
Suelen ser padres sobreprotectores a fin de evitar que los hijos se enfrenten a las dificultades de la vida, por lo que las normas serán muy poco estrictas.
Este estilo se caracteriza por la libertad acompañada por apoyo emocional.

Llegados a este punto, más de un lector tiene sentimientos contradictorios, dudas sobre la educación. Tranquilos. Es totalmente normal que sintáis dicha confusión. Luego os cuento el porqué.

Consecuencias:

  • Tienden a ser egocéntricos, dependientes, con dificultades para el esfuerzo.
  • Carecen de autocontrol de sus impulsos y anteponen sus deseos y necesidades a los de otras personas.
  • Altos niveles de autoestima y autoconfianza (no es lo mismo "alto", que tener un buen nivel)


Reflexión: Un niño con estas características, cuando crezca... ¿qué estilo creéis que aplicará en sus hijos?

Estilo negligente
Este estilo se caracteriza por una baja exigencia parental, nula responsabilidad familiar y educativa. No se tienen en cuenta las necesidades de los hijos, ni respeto por ellos. No hay expresión afectiva, no hay comunicación.
Los padres renuncian a sus responsabilidades, sobre todo cuando interfieren en sus propios intereses.
Consecuencias:

  • Los hijos desarrollan un autoconcepto negativo, no tienen confianza en si mismos, no tienen responsabilidad.
  • Escaso sentido del esfuerzo personal.
  • Mayor predisposición a padecer trastornos psicológicos y desviaciones graves en la conducta.


El estilo menos tentador, eh? Aún así, existen casos y no pocos.

Desde un punto de vista educativo, el estilo "perfecto" es el asertivo. Pero los que hoy somos padres, venimos de una educación conductista y autoritaria. No significa que nuestros padres no nos quieran. Sencillamente, eran otros tiempos. Algunos padres (sobre todo los que tenían conocimientos de psicología, neurobiología, antropología, educación...) sí optaron por una educación distinta. Pero otros, simplemente, hicieron "lo que hacían todos".

Dicho esto, una educación respetuosa, asertiva, democrática... no es fácil. No sólo tienes que romper con muchas piedras en tu mochila, sino ir a contracorriente. Lo digo muchas veces: "En una sociedad de desapego, criar con apego es muy difícil". Pero no imposible.

Además, recordemos que tenemos niños, no muebles. Perder la paciencia es normal. Y seamos realistas, nuestra vida no es un muro de Pinterest, ni una galería de Instagram. Aún así, sí, se puede educar sin gritar, sin castigar, sin amenazar. Es posible. Es real.

Así que si vais a ser padres, AHORA es el momento de sentaros y hablar. ¿Qué educación queréis? ¿Qué crianza? ¿Cómo os vais a preparar? Es muy importante, básico, esencial, que antes de formar una familia, la pareja HABLE.
También hablaremos de las distintas etapas en el ciclo familiar y sus crisis. Que como habéis adivinado, una de ellas es el conflicto por la educación de los hijos.


"Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante". Ryszard Kapuscinski.

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