Hablemos, un poco, de conductismo

Panem et circenses
¿Por qué empiezo la entrada del conductismo con una locución latina? En un tris os lo explico.

¿Qué es el conductismo?
El conductismo es una teoría psicológica que postula que el proceso de aprendizaje humano es el resultado de una suma de hábitos. El aprendizaje es consecuencia de la imitación y la repetición de una serie de respuestas a unos estímulos concretos; su éxito o fracaso depende del grado de aceptación que dichas respuestas encuentren en el entorno de la persona.
Para Skinner, uno de sus papás, era una especia de filosofía de vida y Paulov nos enseñó que, con el conductismo, podíamos educar no sólo a los perros, sino a reyes, dictadores y, como no, niños.
Esta última frase, quizá me ha quedado muy sarcástica. Voy a arreglarlo.


Sheldon es, terriblemente, conductista, aunque a él nunca le hayan corregido sus errores con el conductismo.

El conductismo no es el mal. El mal es interpretar, erróneamente, que aplicar el conductismo es dejar fuera el cognitivismo. Llegados a una situación extrema, a un problema de conducta, un profesional puede necesitar usar el conductismo que, fusionado con el cognitivismo, puede tener los resultados deseados.
Estamos hablando de problemas de conducta.
No dormir toda la noche con 8 meses NO es un problema de conducta. Hasta los 3 años los niños no van a dormir toda la noche.
Tener una rabieta, con tres años, en mitad del súper NO es un problema de conducta. Las rabietas, por cierto, duran hasta los 5 años.
Pegar, morder, empujar entre los 2 y los 4 años NO es un problema de conducta. Puede ser algo deseable de cambiar, pero no un problema.
Es importante conocer la etapa 0-6 años para saber qué es un problema y qué no lo es.
Y conocer esa etapa es conocer el desarrollo cognitivo de los niños.

¿Y por qué se le tiene tanta fobia?
No todo el mundo odia al conductismo. Hay grandes defensores y actuales, no nos equivoquemos (Rocío Ramos, más conocida como Supernanny, Estivill, Jo Frost...)
Fobia le tenemos algunos profesionales de la educación y de la psicología. Por mi parte, por una sencilla razón. Si quiero adiestrar a alguien, adopto un perro. Yo no quiero niños adiestrados, quiero niños librepensadores, creativos, resolutivos, asertivos... ¿por qué? Porque quiero una sociedad mejor. Que vaya más allá de la pirámide de privilegiados y no-privilegiados y para eso, necesitamos que sus mentes sean críticas y el conductismo mal llevado, anula esa capacidad.
Aún así, y conociendo casos extremos, entiendo que se use el conductismo. Pero cuántos más profesionales lo apliquen con corazón (y conocimientos cognitivos) mejor.

¿Por qué tantos padres de ahora lo aplican?
Por varias razones:
  • Porque a ellos los educaron así.
  • Porque no se han molestado en saber si hay algo más.
  • Porque han visto DEMASIADO Supernanny y Hermano mayor.
  • Porque, sabiendo sus consecuencias (hablamos de profesionales que conocen el conductismo) creen firmemente que es lo mejor para sus  hijos. 
En el primer, segundo y cuarto caso, poco se puede hacer. En mente cerrada, no entran ideas nuevas. Podemos caer en peleas absurdas, porque ni ellos ni vosotros vais abajar del burro y bueno... es una perdida de tiempo.

El tercer caso es el motivo por el que he empezado esta entrada con la locución "pan y circo". En esta sociedad, nos tragamos todo lo que sale por la TV sin plantearnos muchas cosas. Por ejemplo, en programas como Pesadilla en la cocina, dueños de los restaurantes, han denunciado que les ponían gusanos, cucarachas y hasta ratas para fingir un problema que no era tal. Así, llegaba Chicote como el salvador de los grandes problemas que padecía el negocio. Problemas que, en realidad, no existían.
¿Qué le hace pensar a la gente que Supernanny o Hermano mayor no están exagerados? La misma descripción del programa lo dice "tiene un formato que da un giro a los programas basados en la realidad".

Es normal, entonces, que muchos padres apliquen métodos supernanny (conductistas) para lo que ellos resuelven, es un problema. Lo han visto en la TV, mi hijo hoy se ha portado igual que el de la TV, antes de que vaya a más... ¡a la silla de pensar! Y creen, erróneamente, que el problema se solucionará.

La silla de pensar
Sí, puede que hoy te funcione y mañana y pasado... pero, ¿qué funciona exactamente? ¿De verdad un niño de 2 años sabe qué ha hecho mal solo sentándolo dos minutos en la silla? Si alguien está preguntándose por qué dos minutos, puede ocurrir dos cosas: No os gusta la silla o la habéis usado y no sabíais que eran dos minutos.
Si no sabíais que eran dos minutos... ahora vas a saber más.

La silla de pensar, originalmente, se ideó para separar al adulto agresivo del niño. Lo veo, ojiplato más de uno. Sí, es un método para separar, para evitar que el adulto agreda al niño (la famosa "ostia a tiempo") También se le conoce como tiempo fuera (pero ha evolucionado en otro método)
Así, cuando el niño tiene una conducta que el adulto quiere corregir, si el adulto es agresivo, se manda al niño a la silla de pensar. Pero no es tan sencillo como suena.

Según las instrucciones de Jo Frost, a la silla de pensar se va al tercer aviso (nunca al primero, como se ve en TV)
Ejemplo práctico:
Inés, de tres años, ha pegado a su hermana Sara, de uno. Es algo que debemos corregir. Su padre, se acerca a ella, se pone a su altura y le explica porqué no se pega. Transcurridos unos minutos, Inés repite la acción. Su padre, un poco más serio, repite "no se pega". Al cabo de unos minutos, se repite. Su padre ya ha perdido la paciencia, le ha dado oportunidades, así que, a la silla... tres minutos.
Un minuto por edad del niño.
¿Cuándo no debemos llevar a Inés a la silla? Cuando esté enferma, cuando papá/mamá estén cansados, cuando haya habido un cambio fuerte en casa (mudanza, llegada de un hermano, cambio de habitación, divorcio... algo excitante, vamos)

¿Por qué esto no se explica en TV? Porque no hay negocio y les interesa vender manuales de instrucciones. Como si los niños fueran el aparato nuevo de blue-ray. ¿Sabéis cuántas familias han comprado libros de estos los últimos, no sé, 10 años? Yo no. Solo sé que, finalmente, Supernanny se ha montado un gabinete e incluso ha "inventado" un nuevo método educativo...

Al margen de si os gusta o no el método. Al margen de si lo habéis usado o no. Si lo habéis usado bien o mal... No olvidéis para qué se concibió: Para alejar al niño del adulto agresivo.
Quedaos con esa idea, por favor.

¿Existen alternativas a la silla?
Por supuesto que sí.
La primera y fundamental, conocer en qué etapa está nuestro hijo y saber si lo que hace es normal o patológico. Si sospechamos de alguna patología, vamos al médico y le explicamos qué problema de conducta vemos en el niño y él que nos derive a un profesional (psicólogo) que nos pueda ayudar.
Si lo que hace nuestro hijo es normal, lo primero es no perder los nervios, ni la paciencia. Mantener la calma, respirar.
Los peques, a partir de los 2 años, viven una tormenta emocional muy fuerte. No entienden qué les pasa, no son capaces de verbalizar sus sentimientos. En esos momentos, en esa rabieta de "tierra trágame", nos necesitan más que nunca. Nosotros somos sus guías y acompañarles, explicarles qué les está pasando, poner palabras sencillas a esos momentos; les ayudará a conectar, a entender y, poco a poco, crecerán y asimilarán esa información, llegando a ser adultos asertivos, empáticos, capaces de gestionar sus emociones y su frustración.

Herramientas que podemos usar: cuentos sobre emociones, actividades a modo de juegos, la mesa de la paz (Montessori), el bote de la calma...
Me resulta curioso como a partir de los 3 años, muchos van a inglés, natación, fútbol... pero pocos van a yoga o a talleres sobre gestión de las emociones.
Os voy a preparar varias entradas sobre estas herramientas. Así las vamos poniendo en práctica y viendo resultados.

¿Y si termino siendo conductista?
No creo que ningún padre o madre sea 100% conductista. Nos puede la patata (ahora, Paula se está descojonando) Podemos tener un momento conductista... ¿y? No pasa nada. Un momento no nos define como padres.
La paciencia la vais a perder. Vais a gritar. Incluso, usadas todas las herramientas respetuosas... ¡podéis llegar a castigar! Pero, de verdad, eso no os convierte en conductistas o en malos padres. Simplemente, somos padres y no somos perfectos. Ni los profesionales tampoco lo son.
Si trabajamos, si cambiamos el chip, si corregimos nuestros peores defectos para ser su mejor ejemplo... pocas veces (o ninguna) usaréis el conductismo o el castigo.
Nosotros también nos cansamos, perdemos la paciencia, resoplamos y ponemos los ojos en blanco. Pero nos vamos cambiando, aplicamos el tiempo fuera en nosotros (que somos los que tenemos el problema, el peque sólo está pidiendo algo)

Al final, es todo muy sencillo: trátale como te gustaría que te tratasen a ti. Es tu hijo, no tu enemigo.



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