La crianza "de libro"

Hace unas semanas asistí a una charla con Alberto Soler (si no lo conocéis, os recomiendo sus píldoras de psicología) El tema era la pareja en la crianza y Alberto empezó con algunas preguntas. Una de ellas, fue, en cierta medida, la que ha terminado de impulsar este proyecto: ¿Cuántas mamás habíamos ido a clases para preparación al parto (educación maternal o como lo quieran llamar)? Todas levantamos la mano. ¿Cuántos habíamos ido a clase para entender a nuestros hijos, para criarlos?
Nadie levantó la mano.
Sí, todos, seguramente, habríamos leído a Carlos González, pero ninguno había ido a clase (propiamente dicho)
Entonces, se alzan distintas voces: Mi madre me crió sin libros, es que esta generación de padres sois muy de manual... y un largo etcétera de "perlas".

Pero, yo lanzo otra pregunta. ¿Cuántos, sin ser padres, habéis ido al centro comercial y habéis presenciado una rabieta? ¿Cuántos, sin ser padres, habéis dicho eso de "mi hijo a mí no me montará esos pollos"?
No me seáis tramposos... TODOS. Incluida yo, cuando no sabía de cerebros de 0 a 6 años.

Cuando fui madre, jugaba con ventaja. Soy educadora infantil y varias de mis asignaturas explicaban, precisamente, qué cambios hay en el desarrollo de los niños de 0 a 6. Qué pasa por sus cabecitas, por sus músculos... Y entonces descubrí que todos los niños tienen su etapa de rabietas (secuestro de la amígdala) y que la diferencia está en cómo gestionamos esas rabietas.

Llegados a este punto, creo que es esencial leer. Porque hace 30 años, se hacía caso a la suegra, a la madre, a la vecina del quinto y oigan, algunos consejos serían buenos, no decimos que no; pero seguro que, hace 30 años, las que vivían lejos de mamá y de suegra y criaron como les salió del instinto, sin interferencias... pues criaron más tranquilas. Ni mejor, ni peor... más tranquilas.
Hoy en día, las cosas cambian en un click. Nueve meses antes de que naciera mi hijo, la piel del pene se bajaba en el baño todos los días. Cuando nació mi hijo, la piel del pene no se toca hasta que lo diga el pediatra. En nueve meses. Nueve. Un protocolo que yo conocía desde hace 22 años (que nació mi primo) había cambiado.
Pues imaginad cuánto han cambiado las cosas en cuanto a conocimientos del desarrollo cognitivo, motor y emocional de los bebés.

Esto no es nuevo. Las personas que nos dedicamos a la primera educación, llevamos luchando desde hace mucho. Desde Maria Montessori, pasando por Freinet, Vigotsky, Emmi Pikler, las maestras de la República... y muchos más. Cuando la "nueva educación" empezó a centrar la atención en los niños. Cuando esos niños dejaron de ser objetos, seres inferiores, para ser niños. Personas que llegan al mundo y que necesitan unos guías (papá y mamá) que les muestren ese lugar y cómo introducirse en esta sociedad.
Nos queda mucho camino por recorrer, pero, entre otras cosas, os recomendaré libros que os ayudarán a entender cómo funciona esa tierna esponja llamada cerebro. Y también os facilitaré documentos ligeros (esquemas, vamos) para que seáis conscientes de que vuestro peque es "normal".
Por cierto, dormir toda la noche no suele ser normal. Lo normal son los microdespertares (va por ti, Ana)

Leer un libro no nos hace ser mejores padres. Ni no leerlo, ser peores. Pero sí que es cierto que es bueno actualizarse, analizar cómo han cambiado las cosas o cómo queremos que cambien. Sobre todo esto último.

Y vosotros, ¿sois padres/madres de libro? ¿o sois de "suegros"?

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