El ruido informativo

Después de un largo descanso, vuelvo a la carga. Y vuelvo con algo que, mi marido y yo, solemos comentar: el ruido.
El ruido lo encontramos en la fotografía (que es una de nuestras pasiones) Pero ese es un ruido, a veces, necesario. Hermoso. El otro, el informativo... ese agota.

¿A qué me refiero con el ruido informativo? Muy fácil. ¿Nunca os habéis agobiado porque en dos plataformas distintas dicen dos cosas diferentes sobre un mismo tema? Y pongo dos por no poner cien.
Un ejemplo. Cuando nos dieron la primera alta, nos explicaron cómo debíamos limpiar el cordón umbilical. Cuando ingresaron a Àlex y le dieron la segunda alta, en el mismo hospital, nos dieron otras pautas. Un amigo que, además, es enfermero de pediatría... nos dio otras pautas. Resultado, nos fuimos a urgencias porque no sabíamos si el cordón se había infectado, si el olor era normal, si el color era normal.
Pues sí. Todo era normal. Cuando me preguntaron cómo le limpiábamos, no pude más y le solté a la pediatra: "¿Qué versión quiere? La de enfermeras de planta, la de enfermeras de intensivos, la de enfermeras de pediatría...".
Se lo dije sonriendo, como quien dice: "Mira, el sol!".
La chica empezó a reírse y me dio la razón: "A veces no lo sabemos ni nosotros".

Pues lo mismo pasa con la alimentación, con la educación. Se escuchan tantas versiones que, al final, no sabemos si lo hacemos bien o lo hacemos mal.
Y con la alimentación es, incluso, fácil de saber. Si engordas... pues muy bien no lo haces (a no ser que necesites engordar) Y es algo que "ves", que tarde o temprano notas: te cae el pantalón o no te pasa de las caderas. Es algo objetivo. Está ahí.
Con la educación (y más la de nuestros retoños) la cosa se complica. ¿Por qué? Porque la educación da resultados a largo plazo. Muy largo plazo.

Mi madre ha visto los resultados en mi persona hace, escasamente, 19 meses. Y que quede entre nosotros, todavía no sabe los resultados en mi hermano...

Lo que os quería decir, sin irme por las ramas, es que los consejos sobre educación en hijos ajenos son gratis. Nadie los dice con mala intención, pero nadie se detiene a pensar en que, quizá, esos padres quieren educar de forma distinta. Muchas veces nos agobiamos por lo que nos dice nuestra madre, nuestra suegra, la maestra del nene o la vecina (sí, por desgracia todo en femenino... aún no he escuchado a ningún hombre hablarme sobre la educación de mi hijo) A veces, incluso, por cómo lo hace nuestra amiga. Y nuestro hijo es un ser único y distinto a nuestro hermano, a nuestro marido, a los sobrinos de la maestra, al hijo cuarentón de la vecina y, por supuesto, es diferente a nuestros "sobrinos" (los hijos de las amigas)

No hagáis caso del ruido. Solo entorpece, molesta y nos distrae de lo que importa: el amor.

Cualquier desaguisado se puede arreglar con una sencilla premisa: trata a tu peque como te gustaría que te tratasen a ti.

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